sábado, 4 de abril de 2015

21

Como si se tratara de una especie de incidente
como si fuera un asesinato
como un par de puñaladas cortantes
así, de esa manera tan cruel y tan simple
describiría el hecho de estar sin saber parar de pensar
y estar sin estar, estando.
Una muerte dulce, cálida
agridulce y casi que feliz;
con una media lágrima dejada en el pasado
se obligó a pensar en los hechos dolorosos
todas sus noches
y en paz, en soledad
se dedicó a llorar cada uno de sus recuerdos, sus puñaladas.
Una a la otra, le seguían un cantar, siempre esperando el momento
para disparar la próxima lágrima;
era como un ritual macabro
siempre le esperaba la música, la foto
la cama.
Al contrario de lo que le decían,
le estaba dejando ir;
es que nadie comprendía que cada uno suelta como puede
como quiere.

"Adiós" suplicó por última vez,
y el último sorbo de vino murió.