miércoles, 18 de noviembre de 2015

Excusas

Algunas veces están esos días
que te acordas que sos humano
porque no solo sonreís
o solo fumas
no solo comes,
también estas mal
también lloras
y tampoco tenes una verdadera excusa para ello.
Nos han intentando enseñar desde siempre
que para estar mal hay que tener excusas
excusa para llorar
excusa para llenarte el alma de dolor;
quizá no es tan así
quizá necesitas llorar
revolcarte y llenarte de miedo
de odio
de tristeza
un día completo sin ver a nadie
sin tener que sonreír porque si
sin tener que hablar para comunicarte
o comunicarte con monosílabos.
Lo importante de ser humano
es poder sentir cada cosa como si nunca hubiera pasado
como si fuera una experiencia única
y quizá necesitemos llorar más
descargar un poco más para ser verdaderos,
no está mal estar mal
mientras sepas que abrazo te levantará de esa cama
y te hará sonreír de nuevo.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Llena

Lo mio ya no es el romanticismo
el tiempo me ha vuelto terca y conflictiva
algunas mujeres me han endurecido el corazón
y creo yo, ya no tengo vuelta atrás.
Cuando llegó usted yo le expliqué fuerte y claro
que lo de decirle cosas lindas no me salen
que lo de decirle mis sentimientos no me sale
que lo de contarle mis cosas no me sale
ya no me funciona el cable conector 
que me hace ser adorable y clara
soy más osca y oscura
algo así, como un oso hibernando.
Cuando llegó usted me explicó fuerte y claro
que usted podría ser romántica por ambas
que usted podría interpretar mis caras
y llevarse al silencio 
o sacarme de la hibernación mental con algún beso;
usted me dejó en claro que esto no es coincidencia
que usted trabajó duro para que yo le brindara alguna sonrisa
que usted buscó la forma de que yo me fijara 
que por primera vez me han conquistado
y yo no tuve que mover un dedo
solo me dejé llenar
de usted. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Usted que me trae

Hoy quiero contarle a usted, sobre usted misma
le quisiera devolver un fiel reflejo
de lo que yo creo que usted es,
pero como mujer compleja que se auto-define
sabrá bien que mi visión no es de fiar
ya que me es imposible fijar en palabras
a usted.
Comienzo por contarle que aparte de su cobardía
de su baja autoestima
de sus bien llevados años
de sus locuras diarias
y de que casi a cada una hora estalla de enojo,
usted me trae maravillada.
Con sus conquistas matinales
sus locuras nocturnas
sus risas sin sentido
sus miedos irracionales
sus caras de odio permanente
y la manera en que se arregla los lentes cuando se le resbalan de la nariz;
yo se que usted piensa que solo estoy reflejando
lo que para usted
son sus defectos,
pero créame cuando le digo
que me tienen maravillada sus gritos de enojo
y de que cuando tiene un mal día
la casa temblará.
Usted no se da cuenta que a pesar que la quiero matar todo el tiempo
cuando usted me mira
y me sonríe
ahí me doy cuenta,

usted me trae fascinada. 

sábado, 22 de agosto de 2015

Ahora que estas acá

Siempre me gustó hablar y contar sobre personas
hablar y pensar como piensan
pensar y contar como miran
mirar y pensar como sonríen;
me he dado cuenta que los secretos de los ojos
son eso: secretos
y no he dado razón cauta a callarme los míos.
He dedicado mis días y noches a callarme mis males
y reír de mis felicidades,
pues he aquí quien ha aparecido
a callar mis secretos
y a reír mis felicidades
sin siquiera decirlo.
Intenten explicar como es que ven sus ojos
y nunca podrás,
sus labios que callan casi todo
y esos ojos que gritan e informan el resto,
casi sin percepción femenina
casi sin intuición humana,
yo pensé que era máquina.
Quedé una noche entera colgada de una mirada
y no me daba cuenta
que hacía días que sonreía
y que hacía horas la pensaba,
¿que habrá pasado?
me pregunto
y sin respuestas llegué a la conclusión
de que no me importa ni como
ni cuando
ni porqué,
solo importa que está.

jueves, 6 de agosto de 2015

Diferente

Parecidas
en lo muy superficial de la piel
quien las vea caminar en la calle
quien se atreve hablar de sus promesas
dirá, muy torpemente que son parecidas;
discúlpeme buena persona
si es que quiero discrepar con usted
pero a su diferencia yo las conozco a ambas
y son muy parecidas
y muy diferentes.
Verá
la primera cayó por obra de magia 
un legado de dioses
quien me engatusó por completo
y aún lo sigue haciendo,
la segunda cayó por obra de magia
un legado de dioses
quien me engatusó por completo
y aún lo sigue haciendo.
Preguntará usted que tienen de diferente
pues, que una se fue 
para no volver
y no la quiero ver,
y la otra aún está

y muero por volverla a ver. 

sábado, 4 de abril de 2015

21

Como si se tratara de una especie de incidente
como si fuera un asesinato
como un par de puñaladas cortantes
así, de esa manera tan cruel y tan simple
describiría el hecho de estar sin saber parar de pensar
y estar sin estar, estando.
Una muerte dulce, cálida
agridulce y casi que feliz;
con una media lágrima dejada en el pasado
se obligó a pensar en los hechos dolorosos
todas sus noches
y en paz, en soledad
se dedicó a llorar cada uno de sus recuerdos, sus puñaladas.
Una a la otra, le seguían un cantar, siempre esperando el momento
para disparar la próxima lágrima;
era como un ritual macabro
siempre le esperaba la música, la foto
la cama.
Al contrario de lo que le decían,
le estaba dejando ir;
es que nadie comprendía que cada uno suelta como puede
como quiere.

"Adiós" suplicó por última vez,
y el último sorbo de vino murió.

jueves, 22 de enero de 2015

Te paso el dato

He estado dando data,
de cómo en ciertos estados
creemos que en realidad somos eso;
es decir
como para bien o para mal
nos creemos algo, solo porque sí.
 He estado dando data,
de que el dato existe
y que le pasó al amigo de un amigo,
que le contó al padre
que a su vez me contó a mi
que se enamoró de una mujer una vez
que pensó saber que era amar
que pensó tener todas las respuestas,
hasta que ella se marchó.
Ahora él es el amigo del amigo de alguien
que sabe
que en el amor no hay respuestas
solo nos preguntamos
¿en verdad amamos?

sábado, 17 de enero de 2015

Mi objeto personal

Yo... yo no hago obsequios.
Hace un tiempo ya conocí a esta chica, a esta mujer diría yo, aunque hay quienes le dicen niña... en fin, conocí a esta mujer, esta hermosa e increíble mujer que me cautivó hasta lo profundo de mis huesos, hasta ese lugar que pensé que los humanos no llegaban, hasta ahí la quise. Esta mujer, esta increíble mujer con la cual había puesto todos mis sueños, esperanzas y planes, con la cual soñé y quise un futuro alterno y divertido, esta mujer que hacía que las mañanas fueran tardes y viceversa, a esta mujer un día le ofrendé un obsequio.
Un lindo día de sol decidimos hacer la transacción, fue algo que no planeamos, simplemente se dio. Ella... ella me miró a los ojos, sonrió de una manera tan extraña... de la manera en que los ángeles sonríen en mi imaginación; entonces de algún lado sacó una caja, una de esas cajas labradas trabajosamente, una caja hermosa, llena de ribetes y flores, digna de una jerarquía; yo por mi parte tenía otra caja en mis manos, tenía su regalo. Mis manos sostenían otra caja, una caja dorada, hermosa, llena de diseños arduamente trabajados y pensados, una caja (no es por nada) pero claramente mas vistosa que la suya; entonces le di mi obsequio.
Dentro de la caja le esperaba el regalo mas hermoso que cualquier ser humano te puede ofrendar, le regalé mi objeto. Ese objeto propio que es de uno solo, ese objeto que no te define de mejor manera, le regalé mi objeto; ella por mientras me miraba a los ojos, muy lentamente tomó la caja con una sonrisa, y muy de a poco, en una increíble cámara lenta, abrió la tapa de la caja; dentro como esperando por salir estaba mi objeto. Tomó con sus dos manos de dedos blancos y uñas cortas el objeto, dejando a un lado la caja, sonrió y lo observó. Mi objeto era tan perfecto... la mejor obra de los dioses, se lo ofrendé para que lo cuidara, para que hiciera un lindo o mejor trabajo que yo, ella juró cuidarlo, juró atesorarlo como si valiera un millón de vidas, me lo dijo mientras miraba directo a mis ojos, mientras sostenía mi objeto.
Debo confesar que yo no confiaba aún, y mis manos estaban debajo de las suyas, como esperando que si por error se le caía, yo aún podría sostenerlo. Entonces un día saqué las manos, sentí que ella realmente lo estaba cuidando, realmente estaba haciendo un buen trabajo, confié en ella. Con todo su encanto y valor, siguió mirando directo a mis ojos y entonces... lo dejó caer. No fue un error, no se le cayó sin querer, no fue un resbalón, ella lo tiró, lo tiró mientras me miraba a los ojos y vio como caía y no hizo nada para detenerlo. Mi objeto cayó y lo vi caer, vi toda su completa trayectoria a hacerse trizas en el suelo, vi como ella destruyó mi objeto mas preciado y huyó cual cobarde.
Ustedes dirán que corrí tras él a juntarlo ¿no? pues crean que corrí en dirección opuesta y lo dejé, simplemente lo dejé a ahí tirado, mientras se desvanecía con el tiempo y el viento, mientras los grandes y pequeños pedazos que habían quedado de él, se revolvían entre la tierra y el terreno viscoso. Me fui, huí de ahí, simplemente porque es más fácil perderse de la realidad que juntar los pedazos rotos de algo que no funciona, realmente me fuí y no volví a pensar en él nunca más, fui a recorrer otras tierras y encontrar otros tesoros; hasta que un día una linda muchacha me miró a los ojos y sacó una caja hermosa, me dijo que era un regalo, un regalo muy gustoso, mientras me miraba firme y decidida, ella tomo la caja por un extremo y abrió la tapa... vi su objeto, no era tan lindo, pero igual yo nunca lo quise, así que cerré la tapa de un golpe y me largué a correr.
Corrí cuantas millas imagines, crucé cuantos lagos quieras... hasta que llegué. Llegué al lugar del destello, al lugar donde había pasado una tragedia, un asesinato, un homicidio; llegué al lugar donde mi objeto estaba tirado, desparramado entre la viscosidad y entre la mugre, entre el olvido y el temor. Me arrodillé frente a él, abrí la caja y junté todos los pedazos que pude encontrar, ya que había llegado un poco tarde y el viento se había llevado a las partes más pequeñas, y habían otras que ya eran polvo, así que tomé lo que pude y simplemente me fui, y me fui a mi lugar en el mundo con mi caja, con mi objeto.
Dediqué cada esfuerzo en reponerlo, trabajé día y noche, jamas había estado tan cansada que en ese momento... todas las noches me dormía llorando, pidiendo una respuesta, pidiendo un porqué. Terminé de juntar las partes y todos los días me dediqué a él y nadie más, me dediqué en cautivarlo, en cultivarlo, en descubrir sus maravillas ocultas, me dediqué a escucharlo y ser él; descubrí que los objetos tienen el poder de crecer, de regenerarse, tienen el poder de curar y sanar. Lo guardé nuevamente mientras él se seguía regenerando, y ahora de vez en cuando me gusta visitarlo, y ver como está; él... no está igual que antes, hubieron partes que se perdieron, que al caerse se rompieron en partes tan pequeñas que me fue imposible encontrarlas, partes que a estas alturas deben estar hechas polvo.
Mi objeto nunca más será ofrendado, porque aprendí que hay otras cosas, otro tipo de objetos que se pueden ofrendar. Encontré... encontré a esta mujer que entiende de lo que hablo, que entiende que los objetos propios son eso, propios, que no se ofrendan ni se regalan; esta mujer quiere y acepta mis otros objetos tal cual yo se los obsequio, y por ahora se los confío muy bien, ella a demostrado ser una excelente guardiana de ellos, así como yo creo ser una muy buena cuidadora de los suyos.
En cuanto a mi único y personal objeto... está guardado en un lugar lejano, dentro de una caja muy fea, de esas que nadie quiere abrir, que dentro tiene esta caja dorada con colores labrados hermosamente, que contiene mi objeto, mi roto, pegado y sanado objeto.