miércoles, 23 de abril de 2014

Sin querer

Descubrí que mirar a los ojos es un infierno
que mirar almas al desnudo
es una locura
descubrí que mirar tus ojos
es una de las perdiciones
que no quería descubrir;
lo descubrí cuando te veía dormir una noche
que ya era una mañana
que fue todo un día
que se transformó en una eternidad,
que asomé mis pasiones por tu espalda
que me viste entre la almohada
mientras paseabas tus piernas al descubierto
por entre mis sábanas,
mientras respirábamos sin saber
que vivíamos para ver
los que las pupilas dicen,
que dictan
que al cerrar los párpados
en conjunto con manos entrelazadas
con piernas al desnudo
con respiración a la par,
estallarían las panzas
llenas de ese algo que nadie sabe,
que estallaríamos,
sin querer.

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