lunes, 28 de abril de 2014

No quiero pupilas dilatadas

Me gustaba ver sus ojos reflejados en sus manos
como componía sin ser más que nada,
la amé al punto de olvidarme de mi existencia,
el amor enfermizo me hizo creer que todo lo que veía
eran sus ojos reflejados en sus manos,
era todo lo que valía.
Llegué a soportar la muerte de su inexistencia actual
y colaborar en su muerte mental,
en no dejar que su muerte actual
la dejara llevar,
colaboré en todo eso que dije que jamás haría,
llegué al punto de comisura total
donde se creé que la carne de uno
es la carne del otro
donde se deja de ser uno
para ser dos,
una especie de mezcolanza asquerosa.
Quedé sesgada en el recuerdo de cada lágrima
y de cada gota de sangre
quedé aplastada contra la pared 
con el corazón más que partido, inexistente
quedé sola
varada en una calle sin saber para donde correr,
ya no veía esos rizos que seguir nunca más.
Cada día me pregunto que será de su vida,
cuando mi vida se ve frente a algún recuerdo
y lo único que me pregunto
es 
¿cómo dos personas, que fueron carne de la otra
de un día para otro
son extraños que no se miran a los ojos?
Es que si de algo que estoy segura,
es que no quiero ver sus ojos nunca más.
No quiero ver recuerdos clonados disfrazados de cumpleaños
ni festejos mentirosos de alcancías llenas,
no quiero recuerdar como sabía
ni como tocaba,
no quiero ver parecidos ni auténticos,
no quiero ver sus ojos nunca más.

miércoles, 23 de abril de 2014

Sin querer

Descubrí que mirar a los ojos es un infierno
que mirar almas al desnudo
es una locura
descubrí que mirar tus ojos
es una de las perdiciones
que no quería descubrir;
lo descubrí cuando te veía dormir una noche
que ya era una mañana
que fue todo un día
que se transformó en una eternidad,
que asomé mis pasiones por tu espalda
que me viste entre la almohada
mientras paseabas tus piernas al descubierto
por entre mis sábanas,
mientras respirábamos sin saber
que vivíamos para ver
los que las pupilas dicen,
que dictan
que al cerrar los párpados
en conjunto con manos entrelazadas
con piernas al desnudo
con respiración a la par,
estallarían las panzas
llenas de ese algo que nadie sabe,
que estallaríamos,
sin querer.

sábado, 19 de abril de 2014

Compré el sol

Eran las 17 horas
y marchábamos 
sin rumbo
pero con liviandad, 
era la tarde 
pero parecía un sitio sin hora,
sin reloj.
Eran las 17 horas
y compré el sol para vos
lo esperé tranquilamente
y me dispuse en el intercambio
era la tarde
y puse el sol para vos
para sacarte la sonrisa entre las aguas
y reflejar tu mirada en la arena, 
eran las 17 horas
y el sol estaba para vos. 
Cómo me gusta esperar tu risa 
y encontrar las lágrimas,
como me gusta 
esperar tu humor sin cambios
y hacer que cambie tu humor
con mi sonrisa,
hoy compré el sol para vos
mañana te regalo la luna. 

jueves, 10 de abril de 2014

Oda a mi misma

Luego de haber visto
cada una de tus derrotas
de encontrar
más de mil maneras diferentes
que gritar
de llorar,
luego de verte desgarrar la piel
de intentar sacar entre el metal de tu sangre
la poca pureza que creías tener
de haberte levantado
entre mis brazos
de tenerte acurrucada
cual flor machucada por el viento
luego de mil tormentas
y dos temporales
de dos huracanes
de quedarte sin corazón
de haber perdido la razón,
hoy me gusta verte sonreír.
Me gusta ver que lo que generan tus ojos
es brillo,
es dicha;
me siento plena
saber que aún te amo
que luego de miles de tormentas
aún conservas tu razón
aún contienes ganas de encontrar
aún contienes
contenido.
Me gusta verte a espejo
y ya es otra quien me mira,
me gusta saber que estás
y que siempre estarás, 
me gusta ser
y serte.
Serte de mil maneras más que verte
serte más que sentirte
serte es vivirte cada día
cada sol
y cada lluvia,
es levantarte
es quererte
es amarte.


domingo, 6 de abril de 2014

Hay que tirarse

Despues de todo
la vida es un juego extremo
lo de pararse en un precipicio
sin pensar
y tirarse
esperar
que alguien tome tu mano
que quedó atascada en alguna hierva
y te tire junto con ella
o simplemente tirarse
para sentir la adrenalina
del viento en las orejas
del aire en el pelo
de las piernas flotando
de los insectos en el estómago,
la vida es un deporte extremo
un juego sin fin
donde ganan los perdedores
y pierden los que no se tiran,
por eso
prefiero tirarme del precipicio
prefiero ver quien me agarra
prefiero jugar a ver que pasa
y ver
que tan buena
o mala
jugadora sos.