jueves, 22 de agosto de 2013

Todas las cosas de lo infinito

Las cosas eternas: tus ojos.
Verdes cómo la hoja nueva que florecerá
en otro árbol
en una primavera ajena
de tiempos caídos
y amores robados.

Las cosas enteras: la eternidad.
Lo eterno de saber que no estás
y caer en la pedante razón
de llorarte en todo momento
caer la horrible arritmia de querer
que no estés,
el amor eterno
que dio paso al odio.

Las cosas lindas: verte sonreir.
Eso es el placer de los dioses
que le imploré noches enteras
a que no te fueras
que no te dejaran entrar en su mundo
que reinabas en mi corazón
que la reina de los corazones
ha caído.
He caído yo.

De todas las cosas, vos.


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