martes, 20 de noviembre de 2012

¿Donde?

¿Donde está?
¿Donde has escondido cada uno de mis pensamientos sumergidos en tu piel?
¿Donde has metido todos los regalos que el viento le hicieron a mis sentidos, cuando frotaban tu ser?
¿Donde a quedado cada una de mis angustias, que poco a poco fueron resueltas por la incondicional e irreversible risa de tu cara?
¿Donde ha quedado cada una de las palabras que nos juramos en un teléfono anónimo, una noche, las dos?
¡Cada una de tus palabras rebota en mi piel!
Cada una de tus miradas en un suplicio de las mañanas,
de extrañar tus manos cálidas
de extender tus abrazos con los dedos
de quererte más que a mi misma.
¿Donde dejaste ese mar de sentimientos sin sentir y sin decir, que te dejé de legado, cuando tu próspero ropero decidió abandonarme por fin? ¿Donde dejaste cada uno de mis abrazos, que molestamente en un cajón guardé para ti? ¿Donde están cada una de mis prendas usadas por tu perfume e impregnada de tus recuerdos?

¿Donde estás?

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