miércoles, 2 de mayo de 2012

De millares, a imaginarias

Sorprendeme. Te pido que me sorprendas, que me pegues y me hagas caer en la realidad, que de una vez mis ideas se acomoden una por una hasta hacerme entender totalmente que no estás.

Vení y sorprendeme. ¡Sorprendeme! Con una más de tu astucias y alguna ensalada de ideas de viejas carencias, sorprendeme con tus locuras, sorprendeme, te lo pido. Que de una cachetada me bajes de esta realidad paralela y el efecto de la droga de pensarte deje de ser tan irresistible como coherente. Que de otra cachetada me hagas caer más y más y así, terminar en el suelo, para volver a flotar.

Sorprendeme con tus astucias de venir a gritarme, de venir a cantarme, de venir a hablarme. Sorprendeme ¡sorprendeme de verdad! que de mentiras ya tenemos bastante, vení y sorprendeme con tus cuentos fantasiosos, de tus novelas de media tarde, de tus palabras cantadas con melodías, sorprendeme.
Que con alguna poesía barata y cualquiera, las tenes en tu mesa, que si es difícil, es mejor, que si esperas encontraras.

Vos sorprendeme una vez más. Con algún que otro perfume, hazme un regalo de media mañana y vente para acá, a mirarme; con otro templo más de tus amistades, vente para acá a mirarme, y quedate conmigo, hasta que el sol se oponga y vuelva a salir, y se oponga... y vuelva a salir. Yo te escribo lo que quieras, te digo lo que quieras, pero vos, sorprendeme.

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