miércoles, 21 de diciembre de 2011

Contame, contame...

“El Cantante” le dicen, así con mayúsculas y elogios acompañados; el próximo representante del país, el próximo Pavarotti, el lírico innato, el mejor proyecto de su maestro. Trabajos que vienen, trabajos que van, se van dando cuenta que cuidar la voz es más que taparse la garganta, que no fumar, que no gritar; es más que saber cantar. El stress es un factor pero cuando abre su boca todos sabemos que sus vibraciones levantan suelos.
Lástima que el Pavarotti no sabe transmitir nada, canta lindo, si, pero es un cubo de hielo tallado en grande y grotescamente, su cara tiene un dejo de infantilidad que me repugna, tiene algo que me cae mal. ¡Felicidades! Al señor que a todas notas llega, lamentos para él, que no sabe que es su arte su mayor tesoro.
La única vez que vi que hacía algo más o menos lamentable, fue cuando intentó hacer el papel de un ricachón, pero no le quedó muy bien, el canto una felicidad, el resto un lamento boliviano.
Igualmente más lástima me da cuando él realmente cree que sosteniendo una nota aguda un buen tiempo, puede tener en mente que se come el mundo, cuando un niño con una mirada pícara es mucho más tentador que actuaciones baratas. Lastimero su comportamiento de lo que llaman en el ambiente “El ego del cantante” que cree que por estudiar dos años sabrá y tendrá todo aprendido, que todos los papeles son suyos, que todo está al alcance de sus pies, cuando sólo lo felicitan la tercera edad y alguna que otra ciega.
Seamos buenos y pensemos que esa parte no importa, pero un cantante sin vida personal, sin amigos, sin nada, no es un cantante. ¿Cómo vas a transmitir tu dolor, si no sabes que es? ¿Y con el amor? ¿Y la amistad?
Decime amigo cantante, ¿Cómo vas a hacer?

2 comentarios:

  1. Fah, si creo saber quien es... tenés razón.

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  2. No es nadie, es una generalización hecha una persona.

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