domingo, 25 de diciembre de 2011

Como lo imaginé; con razón, sin corazón

Cerré los ojos y no vi más que una historia vieja que se repite, una y otra vez, y las fechas no ayudan, el tiempo no dice nada y a la vez dice todo; ¡quien pudiera ahogar recuerdos en una piscina! quien pudiera tomar hasta morir, verte cada mañana... olvidarte.
¿Como es que, sea como sea, siempre tengo la culpa... siempre duele? ¿Como es que siempre soy yo? No recuerdo tener algún problema grave, nunca me dijiste que te molestaban mis palabras, nunca me dijiste nada.
Ni vos, ni ella, ni la otra; ninguna de ustedes sabe nada, porque yo no sé nada... no sé como saben. Dicen saber, pero no saben nada. Ya no quiero cosas de adultos, no quiero cosas de grandes, no quiero ser una niña y mucho menos una madre; no entiende, nadie entiende.
Ahora ya llego el momento de que alguien me explique que porqué recién ahora, me arrepiento. Me arrepiento de no haberte besado más, de no haberte querido más, de no tenerte tanto tiempo, pero sobre todo de ser eso que siempre odie en la otra; me convertí en eso que tanto odio, en ese ogro holgazán que nada le importa, que vive con el viento dejando que las cosas crezcan hasta tal punto que no supe dominarlas, me convertí en ella.
¡¿Por que no me dijiste?! Yo necesitaba saber, como sea, necesitaba saber... lo peor de todo es que yo nunca te dije que aquella vez que la encontramos en la calle, yo me hubiera ido con ella, porque esa chica me fascina, tiene todo lo que odio, pero todo lo que quiero. No la quiero más a ella que a ti, pero las quiero a las dos, no por igual, pero casi ahí. Comprende que ella es mi dominatriz, y no puedo navegar sin mi eje, compréndelo; comprende que no era yo, era un alter ego el que te hablaba, pero la que te besaba, esa era yo. La de las mariposas en la panza, la de las cosas tontas cotidianas, esa era yo.
Pero ella me encanta y una vez, mientras tocabas mis manos y me contabas una historia, recuerdo que no te escuchaba, recordaba como hacía un año que en ese mismo lugar, otras manos eran dueñas de mi corazón, un día nublado, era perfecto.

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