miércoles, 28 de septiembre de 2011

Hablemos de humanoides

Sí el día comienza con un nauseabundo sueño, me levanto llorando, dormida y más cansada que nunca ¿Se llama aún "dormir por las noches"? Realmente tengo problemas para dormir, pero la idea de tener un plus de pesadillas basadas con que mi ex se vaya a vivir a Bolivia, no tiene nada de divertido. Más aún si le agregamos que desperté a las 5.00 a.m pensando que estaba muerta, y que mi fallecido abuelo estaba vivo.
La mente de uno encierra maravillosas costumbres, suelen decir, por ejemplo la costumbre de hablar, de reír, de sentir, de soñar. Pero lo que nadie sabe son las cosas que encierra, es la locura del inconsciente ¿te das cuenta que una parte de tu cerebro, guarda todo lo que no queres recordar? somos como una computadora, el consciente la papelera de reciclaje, el inconsciente el disco duro.
Duro de romper, duro de roer, así somos en todos los aspectos.
Cuando dedicas tiempo a escribir frases "divertidas" siento que perdes tiempo para cosas más importantes... es verdad, lo hago, pero tengo en claro que pierdo el tiempo. Pero cuando perdes el tiempo haciendo algo que realmente no vale la pena, me da lástima. Como todos los que, una vez u otra decidieron hacer algo para lo cual no son buenos, generalmente las personas se van para alguna rama del arte, gente que cree que sabe escribir, gente que cree que es graciosa, que actúa bien, que dibuja bien... se presta gente para todo tipo de ridiculeces. Y en esos momentos me pongo más analítica que nunca y me cuestiono si esta clase de humanoides, son los culpables de mi falta de sueño, de mi falta de voluntad, de mis pesadillas con Bolivia...
Me cuestiono seriamente en medio de un detallado análisis psicológico a cada uno ¿Que pretende su inconciente?

lunes, 19 de septiembre de 2011

Yo escribo, vos hablas, nosotros no esuchamos

Contaban que con poco dialecto y podían decir mucho más que sabiendo hablar dos o tres idiomas, que podrían emocionarte hasta las lágrimas, calarte hasta los huesos. Desperdiciar palabras al viento, le llaman algunos y otros pocos, odian escuchar. Escribir por escribir, hablar por hablar, siempre elegimos que escuchar.
Por más que un tilde se ponga en una sílaba equivocada, no deja de ser un tilde, señores.
Señores, señoras y señoritas ¡discriminación a los señoritos! que tan pocos quedan y muy poco valen.
¡A barrer! ¡A lavar! marchan y marchan, una tras otra las mucamas, eso es el verdadero caserolazo. Pero eso no se ve, siempre es más fácil ocultar cosas y esperar que el medio vaso tenga ya su agua derramada.
hablar por hablar,
escribir por escribir,
¿vos elegis lo que queres escuchar?