miércoles, 4 de mayo de 2011

Tiempos anteriores.

¿Te acordas de aquellos tiempos?
Me acuerdo si...

Eramos todos distintos, eramos todos locos, unos andrógenos del destino. Nos paseábamos por las calles desiertas, inundadas de oscuridad haciendo nuestra divertida diversidad a nuestro paso. Esos tiempos que solo eran locuras, amor y preámbulos; que nadie entendía nada, pero que nadie preguntaba.
Eran los tiempos de destaparnos, de estar desnudos y al descubierto... eran lindos esos tiempos.
Después de meses, sólo me queda el aprendizaje de eso que algún día volveré a hacer. Me queda todo lo bueno y todo lo malo.
Aprendí a querer, a querer sin razón ni motivo alguno, sin prejuicios y sin importarme terceros; aprendí de ella que era tan frágil como el cristal, pero a su vez tan fuerte como una roca; aprendí de ella, todo lo que sé, aprendí de lo bueno y de lo malo, de todo. Y por más que nunca me dijo mucho, sus acciones demostraron más de lo que es, eso aprendí de ella.
También aprendí de ellos, que me demostraron que no me gustan, me demostraron hipocresía y maldad. Aprendí que esos pasivos de la vida, que solo buscan amar, pero son una daga de doble filo, son más que un gato maltratado, pues te saltan encima con mucho más que las uñas. Son esas divas diversas con las cuales solo te vas a reir, nunca va a pasar de eso. Su promiscuidad es contagiosa.
Aprendí de las calles, de la noche, de la gente.
Aprendí que el resto del mundo te respeta o te mata, nunca es una aceptación, nunca es una importancia. Para ellos es negro o es blanco, nunca existen los matices; yo aprendí a verlos.
Voy a agradecer a todos ellos por su enseñanza, que al fin y al cabo, es lo que quedará para mi lucha futura; pero especialmente voy a agradecer a todos esos que me difamaron, me traicionaron y me dejaron sola, a esos hipócritas del sistema, a esos reprimidos de su infancia, a esos mentirosos, a todos esos, gracias.

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