jueves, 5 de mayo de 2011

No soy yo, sos vos.

Dejé todo, todo, todo para poder estar con vos. Dejé a mi consentida novia, que no entendía mi masoquismo repetido, dejé mi libertad nocturna, para filtrarme en otras cosas, dejé mi pelo en el piso de una peluquería, dejé que algunas vacas vivieran felices y no en mi estómago, cambié mi nombre, cambié mi vida.
Cuando me dejaste, de un segundo a otro, no entendía nada; no entendía como podías pensar que tu historia de quien sabe que, interferiría en algo, o me cambiaría en algo a mi. ¿No era que “No me importa tu pasado mientras estés conmigo en el presente”? ¡Déjese de hipocresías por favor, que somos señoras grandes y sabemos lo que hacemos y decimos!
Para mentir de esa manera, tan llanamente, me hubieras dicho la verdad, quizá hasta dolía menos. Es que es molesto que encima que estas terminando algo, juntes todas esas frases odiosas que se usan para terminar una relación “No sos vos, soy yo” “Un tiempo…” ¡Pero por favor!
Lo peor de todo, es que de verdad pensaste que me iba a creer que la culpable de la rotura de la relación, era yo… como se nota que no me conoces. Es obvio que no soy yo, ¡sos vos! Y por más que lo repitieras miles de veces, eso lo tengo grabado en mi, nunca soy yo, siempre sos vos.
¿Qué no hay nadie como yo? ¿La única en el mundo para vos? ¿Canciones de amor? ¿Preocupaciones?
¿De verdad pasamos todo eso?
¿De verdad estoy considerando la idea de volver con vos?
Por más que no lo propusiste, sé que es asi, o por lo menos esperás algo de mi. Y bueno… como no soy yo, sos vos, si voy a volver. Pero recuerdo que nos debemos una larga charla, y usted me debe a mi más de una explicación y un par de disculpas.
Pero te aclaro que tengo una promesa pendiente, que se va a cumplir o no, todo depende de vos.
Si se cumple… bueno, esperemos que no se cumpla.

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