sábado, 14 de mayo de 2011

Ellas.

A ella… creo que la quiero; y a ella creo que la quiero conmigo.
No se que hacer. No se si dejar todo al destino, dejar las cosas fluir, o simplemente elegir. No entiendo las señales, no entiendo que quiero.
Es que cuando ella me abraza me hace sonreír, y siento que siempre está. Que alguna ves casi fue eso que pactamos, pero todavía no. Siento algo cuando la miro; y cuando le hablo me escucha, me enamora con sus cosas cotidianas y me endulza con su voz. Ella logra eso en mí que creo que nadie era capas, ella me hace sonreír.
En mi peor momento, viene con una capa enorme, sobrevolando todo y me cura el malestar.
Pero sin embargo ella, es siempre ella.
Es única a su manera, tiene esa personalidad fuerte y segura, ella también es una artista, ella pinta su día según su sol de cada mañana. Fue ella la única de todos mis soles, es la estrella que aún brilla en mi cielo, después de tanto tiempo. Es quien consume mi pensamiento, es quien me trae recuerdos de mi mejor momento. Ella no me hace sonreír, pero me hace recordar.
Es que las dos son tan distintas, pero tan iguales a la vez. Las dos son mis musas preferidas, son mi pensamiento, mi ilusión y mi alegría.
Las dos son pasado, presente y posible futuro. Son unas artistas dedicadas, una es de la música, la otra es más corporal, pero son ellas.
Con una vivo el presente y me olvido de todo, con la otra revivo el pasado y sonrío con él. Una es insegura y habladora, la otra callada y pasional.
Con una recorrí muchas calles, con la otra nos fuimos por el mundo entero en nuestras mentes.
Son ellas.

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