sábado, 16 de abril de 2011

Locura en la capital.

Últimamente mi vida se ha limitado a ir y venir de mi casa al estudio, del estudio a mi casa; esporadicamente me han surgido ofertas tentadoras de viajar a la capital por el día, para ganar cierta oferta, aún más tentadora.
Nada peor que darte cuenta que tu viaje esperado, resulto ser un desastre total.
¿Quien nos dice que las cosas saldrán mal? ¿Quien nos explica el porqué?
Eran las 6 a.m. y el despertador sonaba con una suculenta balada de AC/DC, dejándose sonar ámpliamente en mi cuarto. De un salto desperté y comencé con la danza sincronizada de todas las mañanas, vestirse, baño y desayuno. Agradecida de no ser la única que tenía que hacer eso justo ese día, encontré gente en ese lugar de encuentro que todos conocen, los encontré ahí, y todo sonó mejor, todo sonó a un día de libertad.
Juntos viajamos, juntos reímos, juntos nos adentramos a eso que todos hablan, pero nadie conoce. Al llegar, nos perdimos, cada uno con su rumbo, quienes tuvieron suerte en esa idea de subsistir a la masa descomunal de gente, pudieron quedar juntos, comer y realizarse hacia el punto final de encuentro.
Nosotros, nos perdimos de los demás, y de las ganas de libertad, nos perdimos del lugar; preguntamos y preguntamos, hasta que llegamos, con una linda sorpresa entre manos: estaba todo mojado. "Al sol, todo al sol pensamos" pero después nos dimos cuenta, que no era Maldonado.
Desgracia de la capital, se debería llamar, que por ver mujeres, casi no vuelvo a tiempo para tomar mi lugar de regreso; desgracia se debería de llamar, ya que todo estaba ensopado, y desgracia fue, que perdí algo muy especial, que sólo me unía a ella.
No es coincidencia que la calle, sea su apellido, no es coincidencia que el pasado me persiga, no es coincidencia haber perdido el presente.
La moraleja de todo esto, es que aprendí varias lecciones:
- No se debe mezclar la bebida con cosas dentro de una mochila, y menos si tienes una computadora portátil.
- No caminar sin rumbo, preguntar a extraños.
- No comer mucho dulce.
- Odiar los baños.
- Amar al sol.
- Amar a tu tierra de origen.

No hay mensaje para cerrar, sólo aprendan de mis desgracias en la capital.

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