sábado, 30 de abril de 2011

Home alone.

Eran las 9.00 a.m. he intentaba dormir algo, ya que había sido una noche difícil; de la puerta de vidrio tapada con cortinas se veía algún rayo de luz y se oía un insoportable ruido de golpes que retumbaban como contaminación sonora en mis oídos. Se siente un vago aviso de "Nos vamos!" y sin prestar atención me sumergí entre el río de sabanas y frazadas, y continué mi sueño.
Desperté con un vago recuerdo de algo soñado, algo así como un grito, el reloj marcaba las 10.00 a.m. y con mi peor cara de pesar decidí levantarme. En pijama recorrí mi casa, que se sentía tan raramente silenciosa para ser un sábado a la mañana, entonces comprendí que no lo había soñado, estaba sola.
Con un retumbe de hambre en el estomago seguí mi mañana sin tener ganas ni de respirar. En la mitad de mi mañana siento ruidos externos de lluvia y vientos descontrolados, me dio pánico al darme cuenta que debía entrar la ropa de la cuerda, pero claro, no la había colgado.
Me costó razonar como cocinar un poco de pasta, y como si fuera poco, no quedo muy bien cocinado; hice demás y quedé excesivamente satisfecha. A todo esto, decido fijarme que sucedía a mis alrededores, di cuenta que tenía nuevos vecinos, pero estaba lloviendo como para ser buena persona e ir a saludar.
A todo esto agreguemos el echo de que perdí a mi gato, no se si está en mi casa, o afuera muriendose de frío.
Quiero duendes. Quiero elfos. Quiero una empleada.
Hace mínimo una hora que estoy tirada pensando que debería hacer los quehaceres de la casa, pero tengo una picazón mortal en un ojo y es preferible hacer reposo.
Home alone = Paradise city?

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