lunes, 25 de abril de 2011

Conciencia.

La pregunta es: ¿Cómo comenzar a contar una historia tan repetida?

Cada una es única, por diferente motivo, y nunca es tan real hasta que sucede cerca de ti, está en ti reaccionar o quedar frente a una pared, sin hacer nada.

Ella llora todos los días, yo la veo con mis ojos, yo la veo todos los días, le veo su cara angustiada y llena de penas. Más de una década en ese cuerpo y en ese corazón y hay días que no se sabe si sobrevive un día más en esta jungla de suspenso y tensión.
Se llena su cabeza de historias mal contadas, de verdades mentidas al azar y de fantasías provocadas por la imaginación. Cada día reza un Padre Nuestro y dos Aves Marías, para pedir por él. Pide por su salud, su bienestar, pide por sus hijos, y da las gracias. Pero se olvida, se olvida mi querida Olivia, de pedir por su salud.
Tiene horarios restringidos, su vida es un caos, es más que una dictadura, es más que una cárcel en su propia casa. Él, un general de la vida, va moviendo sus fichas en el tablero; con un gran complejo de Hitler avanza sobre masas. Nadie lo creía capas de esas cosas, nadie creía lo que salió a la luz, nadie cree lo que pasa de puertas para adentro.
Olivia vive, siente y reza. Es consumida por el, cada día y cada noche; cada segundo a su lado es una amenaza constante; su vida es un peligro. Ha pasado más veces en ese rincón llorando que lo que ha pasado riendo; siempre con ese dejo de dolor en cada mirada. Ha perdido más sangre que cualquier soldado en batalla, pero es una mujer fuerte, y soporta cada golpe, creyendo que se lo merece.
Más de una vez he ido a rescatarla de ese infierno en el que vive; sus hijos no saben que hacer ya, su padre es más que un controlador obsesivo. Me he cansado de decirle que tome cartas en el asunto, que haga algo vía legal, pero ella con mucho más que dolor en su sangre, me recuerda que un papel, no lo va a detener.
Me ha contado historias aterradoras, más de las que se vive en el cine, son historias reales. Me ha contado como su propio esposo, esa persona que ella eligió para pasar el resto de su vida, la ha violado, la ha maltratado y muchas cosas más. Son historias que pondrían los pelos de punta a cualquiera, que hacen llorar a cada alma de este planeta.
Recuerdo que una noche, Olivia lloraba desconsoladamente luego de acostar a sus dos hijos pequeños, y entre sollozos me preguntaba porque le pasa esto, no pude ser tan fuerte para ella, sólo pude abrazarla y acompañarla en su llanto.

Espero que tomemos conciencia de la verdad, que la historia sin final de Olivia, no se vuelva en una trágica historia más del noticiero.
Si sufres violencia, cual sea, haz algo.

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