martes, 22 de febrero de 2011

Inexplicable fantasma transparente.

Despierto. Miro. Me detengo. Sigo igual.
Cada día la rutina me consume poco a poco, es como un virus mortal que me carcome por dentro. No logro comprender nada, y me encierro en mi propio abismo de desolación. Algunos días me cuesta comprender mi existencia y en otros ni noto que existo. Soy un fantasma sin rumbo fijo, vivo sólo porque sé respirar. Soy un fantasma día a día, sin comprender nada y sin agotarme ni exaltarme por nada. Rondo mi casa por la noche mirando la luna en cada ventana, pensando que sería de mi si lograra la libertad de mi cárcel programada. Cuento las horas para el amanecer y el ocaso, esperando...
Resulta que hay días que no me doy cuenta que existo, no siento coneccion con la realidad. Existen esas épocas de fantasía que debo tocar mi cara para saber que todo está en orden. Sufro de esas consecuencias sin explicación, no entiendo mi existencia y algunas veces, miro mis manos moverse, sólo para saber que tengo vida.
Me planto en mi ventana, mirando hacia el afuera, fantaseando como sería, poder ser yo. Como sería lograr salir de allí, tener la fuerza y el coraje de sacar esa coraza negra que me rodea, poder destruir mi castillo y tirar mis armas y mi escudo al suelo. Por más de saber que puedo hacerlo cuando quiera, parece inexplicable que el cuerpo no responde a mi llamado de extender la mano y dar el primer paso. Mi inconsciente colabora conmigo y me dice que no lo haga, mientras mi razón me grita a mares "¡Cobarde!"

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